De dónde es una coca que un regio se toma en una taquería de La Roma? ¿Y el par de nike que tiene puestas el taquero? ¿Son de donde se fabrican, de donde se fundó la marca o de donde las usa su máximo influencer? ¿De dónde es el influencer?  Las güeras que le piden tacos al taquero, ¿son turistas? Están vestidas igual a los que pasan a su alrededor, comen lo mismo, escuchan la misma música. Por los besos podrían parecer latinas, o europeas, o asiáticas. ¿Tendrán hijos? ¿Dónde nacerán? ¿En el lugar que quieren, en el que les toque trabajar, donde sea más barata la inseminación o donde digan sus pasaportes? ¿Los de ellas, los de sus padres, abuelos? ¿Y quién lee esto, de dónde es? ¿Debería estar escrito en inglés, italiano, en emoji? ¿Las lenguas son de los países o de los lugares donde se las habla? Puede parecer una conversación de agencia de migraciones. ¿Y por qué no? Vivimos en un gran free shop. Marcas y gente de todos lados. Y de ninguno. ¿Pero de qué hablamos? Ah, sí, de entretener. Entretener para vender. Como hace el taquero soltándole una broma a las güeras o la marca de los tenis lanzando una biopic del influencer. Nos entretenemos hablando de hábitos, audiencias, cultura, novedades.  Bueno, No Land Band es eso. Gente de algún lugar que entretiene a gente de otro lugar para venderle cosas que ya nadie sabe ni de dónde son. 

Somos productores, investigadores, periodistas, escritores, creativos. Hemos trabajado en proyectos nacionales, regionales y globales. Para medios, empresas locales y multinacionales. 
En 2021, armamos No Land Band.
Un proyecto que surge de haber comprobado, durante años, que la comunicación es más simple de lo que las investigaciones nos hicieron creer. Que los segmentos en los que estábamos acostumbrados a encasillar a las audiencias ya no existen. Que los límites del target se desdibujan cuando un niño, un adolescente y un adulto coinciden en Candy Crush. Sin que coincidan sus IP, ni sus créditos paypall, ni sus horarios.
Que los que toman coca sin azúcar, en realidad, no hacen dieta. Que quien quiere esa coca tendrá que pedirla o ir a buscarla porque ya no existe el ama de casa que hace las compras y mira tv todo el día. Nadie más pasa el día frente a una pantalla. Aunque haya cada vez más pantallas en las casas, shoppings, salas de espera, transportes. Aunque se suban miles de horas de material audiovisual por segundo a YouTube y las maratones de series se hayan vuelto un programa en sí mismo.
Territorios, clusters, segmentos, microtargetting.
Sin embargo, las audiencias nos dividimos cada vez más entre like y don´t like.
Así, teniendo en cuenta que nadie sabe muy bien para dónde va el mundo, decidimos confiar en nosotros mismos. Especialmente porque somos quienes más veces tenemos que ver, escuchar y leer los contenidos que hacemos.

GISELA 
ANTONUCCIO

gisela@nolandband.com

GABRIEL
VAZQUEZ

gabriel@nolandband.com

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